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  riazor: historia  

El 28 de octubre de 1944 fue inaugurado el Estadio Municipal de Riazor en un partido Deportivo - Valencia, aunque la inauguración internacional fue en el encuentro España - Portugal del 6 de mayo de 1945. Sustituía así al viejo campo del mismo nombre situado donde se ubica hoy en día el colegio de las Esclavas. El terreno fue adquirido al Ayuntamiento por trescientas mil pesetas y el proyecto es obra de arquitecto Rey Pedreira.

El ascenso reavivó la necesidad de construir un nuevo campo de fútbol. Ya desde 1939 el arquitecto municipal Santiago Rey Pedreira había comenzado a diseñar una instalación arquitectónicamente emblemática.

La construcción del estadio había sobrepasado los cinco millones de pesetas y reflejaba un diseño típico de la arquitectura monumentalista de la Alemania de entreguerras. Dicha característica hizo que el Deportivo pasase de jugar en un campo mediocre a uno de los más grandes de España.

No en vano el recinto ocupaba 39.325 metros cuadrados y su terreno de juego era más grande que el actual -105 por 74 frente a 105 por 68-. Su capacidad fue la más alta de toda la Historia con 37.000 espectadores sentados y 60.000 de pie. Las propias cifras dan idea del monumentalismo del estadio, el cual se acentuaba por varios elementos singulares.

Uno de ellos era la larga columnata con arcadas a modo de fachada que enfrentaba la playa de Riazor; otro lo era el propio diseño del estadio, con seis pistas de atletismo y forma de herradura a la manera de los recintos clásicos, en lo que incidía la susodicha columnata. La llamada grada elevada, situada en el lugar de la actual preferencia, fue una de las mayores de España en su día, y su enormidad -como refleja su nombre- se debía a que a mayores de la bandeja inferior tenía otra superior coronada por una retahíla de banderas típica de aquellos estadios. Las viejas fotografías de Riazor permiten ver unas celosías cruciformes que cerraban las gradas y que aún se conservan en la parisina pista central de tenis de Roland Garros.

Por último una especie de gigantesco obelisco que excedía los 45 metros resaltaba de esta forma el eje axial del campo. Aquel hito arquitectónico llamado torre de marathon no era sinó un mirador para seguir en panorámica las pruebas atléticas, fundamentalmente la marathon, que se disputarían por la ciudad y finalizarían, lógicamente, en el estadio.

Con el paso del tiempo se demostró la poca utilidad de semejante elemento, aunque la vocación atlética del recinto sirvió para que el R.C.Deportivo desarrollase una prestigiosa sección de atletismo y para que Riazor fuese sede de campeonatos militares, universitarios y mítines diversos de atletismo. Las competiciones atléticas de Riazor, sobre todo después de la reforma de 1982, llegaron a ser memorables en pruebas de medio fondo en las que se rozaron récords mundiales, como sucedió con el marroquí Said Aouita a finales de los ochenta.

El estadio se inauguró con una derrota por 2-3 contra el Valencia y los resultados posteriores fueron tan negativos que llegó a considerarse gafe.

Todo lo contrario como años después se demostraría. Riazor era un recinto enorme no sólo para tan modesta plantilla sinó incluso para la propia ciudad, pues en sus gradas cabía la mitad de la Coruña de 1945 -sobre 120.000 habitantes-.

De hecho en 1946-47 Riazor fue la sede de la final de Copa entre el Real Madrid y el Espanyol (2-0).

La situación del Estadio, en el centro de la ciudad, enfrente del mar, en una zona de playa y chalets, lo convirtieron en uno de los más bellos de España.

Con motivo del Mundial de 1982, condicionado claramente por el fútbol, el Estadio sufre una profunda remodelación justificada por la necesidad de ampliar el aforo. Pierde el encanto original y sus pistas de atletismo se ven limitadas a seis calles, lo que condiciona a partir de ese momento su uso para competiciones de carácter internacional.

Paralelamente, la entonces directiva del Deportivo, con Antonio Álvarez al frente, plantea la necesidad de afrontar la construcción de una Ciudad Deportiva que satisfaga las necesidades de entrenamiento y de respuesta a las categorías inferiores. Surgen problemas administrativos y de titularidad de terrenos, y en una Asamblea de 75 compromisarios se decide el paso de la propiedad de la Ciudad Deportiva de la Torre al Ayuntamiento.

Ya en la temporada 83-84 el Ayuntamiento y el Deportivo acuerdan a través de un convenio la cesión del Estadio por un período de cincuenta años, al precio simbólico de una peseta anual.

En el año 2000 este acuerdo de colaboración entre el Ayuntamiento y el Deportivo fue revisado ajustándose a los nuevos tiempos y a las necesidades del Club y de la ciudad. El Estadio de Riazor ha sido modificado desde ese año para adecuarse a la normativa de la UEFA para que el equipo participase, por primera vez, en la máxima competición europea, la Liga de Campeones. La sala de prensa, el palco y la zona de las televisiones son las que más cambios han sufrido.

Después, escalonadamente, el Club ha ido acometiendo distintas mejoras. Se han construido los Palcos VIP, con gran acogida por parte de las empresas de la ciudad, se continuó con las obras para cumplir las exigencias de la UEFA, y se procedió a mejorar instalaciones y servicios para los aficionados.

  riazor en fotos  















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